
Este texto es el
wipeout definitivo.
La vida no deja de sorprenderte.
Aunque no las entiendo, esperaba reacciones al último post como las del consabido anónimo, al que supongo que el hecho de que alguien le guste reflexionar, leer o escribir debe resultarle ofensivo y fuente de desprecio. Nada que no veamos cada día en nuestra muy deteriorada sociedad actual; le molesta que se hable de surf, pero seguro que es fan de las tertulias y la telebasura. Pero bueno, no viene al caso; éso, como digo, ya lo esperaba, de cerebros cortocircuitados o insuficientemente desarrollados está el mundo lleno.
Lo que no me podía esperar, de ninguna manera, es una reacción que he recibido al privado a raíz del último post, que he borrado. El ser humano nunca deja de sorprenderte ni hacerte arquear las cejas, por mucho que creas haber visto y vivido. Obviamente, y ruego lo entendáis, no voy a contarla, que para eso es privada, y además se han añadido unas educadas aclaraciones posteriores que me han ayudado a comprenderla y devuelto parte de la fe en la especie humana, que hace tiempo que voy perdiendo. Si lo comento aunque no lo explique es porque quiero que se entienda claramente por qué cierro Mediometrismo, esta vez definitivamente, cuando había más o menos decidido continuar cuando se planteó el tema hace unas semanas. No era mi dea llevarme estos malos ratos. Y si he borrado el post es porque así se me ha pedido y, habiendo decidido irme, ya me daba igual. No lo he borrado por el contenido, porque es evidente que no había una sólo línea en él que objetivamente debiera molestar a nadie. Alguna vez no he estado demasiado acertado, lo reconozco y asumo, pero no ha sido el caso. Esta vez tengo la consciencia tranquila. Era un post normalísimo; pero nunca sabes qué teclas puedes tocar sin querer en un ser humano. Ya se sabe, el hombre es complejo y subjetivo y al final todos somos muy raros, aunque a unos se les note más y a otros menos.
Este blog habrá tenido mejor o peor pata el tiempo que ha durado, pero jamás ha tenido la intención de molestar a nadie. Sobre todo a nadie que no merezca ser molestado (a gente como el/los anónimo/s, la verdad, me la suda, porque diga lo que diga se va a molestar, aunque le llame guapo y le diga que surfea mejor que Tudor...). Y la cosa se está saliendo de madre: lo lee mucha más gente de lo que esperaba, he recibido a lo largo de los meses algunos emails privados cuando menos sorprendentes (por ser generosos en el calificativo) y, sobre todo, veo que a demasiada gente le cuesta entender que este blog no es ninguna biblia, ni una revista de surf, ni nada cuyas opiniones vayan a crear escuela: es (era) sólo un espacio de opinión y reflexión PERSONAL del autor, o sea, mía, sin más alcance ni pretensiones que esas. Pero al parecer mucha gente piensa que esto va más lejos y que detrás hay conspiraciones extrañas, maniobras de enriquecimiento, ganas de autoinflar el ego o qué se yo. Pues la respuesta a ese pensamiento es una sóla: NO. Era sólo para pasar el rato.
Así que aunque me sería fácil ignorar según qué cosas, darle más importancia al buen puñado de gente que me ha animado a continuar el blog y me ha dicho que se lo pasa bien leyéndolo, y seguir contando lo que me parezca, como el único afán de este espacio virtual era dar algunas vueltas, sacar algunas fotos, reflexionar sobre un mundillo -el del surf local- y sobre todo pasar un buen rato, en cuanto el buen rato deja de ser tal, mejor nos vamos a casa y, una vez más, reconociendo la gran y única verdad útil que me enseñó mi padre, resumida en cuatro palabras: al final, VALE MÁS QUEDAR CALLAO.
Así que pido disculpas a la gente de buena fe que pueda haberse molestado a lo largo de estos meses, que seguro que los hay porque las palabras a veces pueden interpretarse de manera diferente a lo que pretende el que las escribe; agradezco a los que me habéis leído, comentado (aquí y en la playa) y pasado un buen rato que lo hayáis hecho; me alegro de haber visto pasar a unos cuantos amigos y de haber conseguido un par o tres de nuevos conocidos que con el tiempo igual acaban siendo amigos (gente que además ha hablado dando la cara, sin esconderse en anonimatos) y no ha dejado de ser una interesante experiencia más con una conclusión clara: en cuanto quieras abrir la boca públicamente (aunque sea con el escasísimo alcance y repercusión de un blog como éste), siempre habrá alguien cuyo único entretenimiento será intentar que te calles, digas lo que digas. Bueno, como decía a veces, cada uno se entretiene como quiere o puede.
Un abrazo y gracias de nuevo a todos los que os habéis pasado por aquí. Dejaré unos días este texto a título informativo porque hay mucho habitual no suscrito, que viene de cuando en cuando, y no es elegante que el día que pinchen en la url les salga "dirección inexistente" o "blog eliminado". Pero, aún así, a los anónimos de turno, no malgastéis tiempo en los comentarios, no voy a entrar a ningún trapo.
Con todo, ha sido un placer.
Como lo es el mediometrismo.
Hasta el agua.